Cada 26 de septiembre, el corazón de la Unidad Educativa Particular Cristo Rey se viste de gala para celebrar uno de los actos más sublimes y significativos de nuestra vida republicana. En una jornada marcada por la solemnidad y el fervor patriótico, nuestros estudiantes de tercero de bachillerato se reunieron en el patio central para cumplir con el histórico juramento a la Bandera del Ecuador. Este evento representa el culmen de su trayectoria escolar, transformándose en una ceremonia donde la juventud reafirma su identidad, su amor por la libertad y su compromiso inquebrantable de portar con honor los colores amarillo, azul y rojo que simbolizan nuestra soberanía y herencia cultural.
El momento más emotivo de la jornada fue la proclamación del Cuadro de Honor. Con gran orgullo, nuestra institución reconoció a los estudiantes que, gracias a su excelencia académica, constancia y disciplina, se han hecho acreedores al privilegio de portar las insignias nacionales. Este reconocimiento premia no solo las calificaciones obtenidas, sino también el esfuerzo constante por superar metas y el ejemplo de tenacidad que han demostrado ser para sus compañeros. Felicitamos a los abanderados y escoltas del periodo lectivo por ser un referente de superación y éxito dentro de nuestra comunidad educativa.
Culminamos esta histórica jornada con el corazón lleno de patriotismo, reafirmando que el legado de nuestra nación está en manos de jóvenes preparados, íntegros y decididos a marcar la diferencia. Esta celebración nos deja una lección valiosa: el éxito no es un destino solitario, sino un camino que se recorre con el apoyo de la familia, la guía de nuestros docentes y el amor profundo por nuestra patria. Estamos seguros de que cada uno de nuestros estudiantes llevará el peso de este juramento con dignidad, convirtiéndose en el relevo generacional que nuestro Ecuador necesita para seguir adelante.
«Juramos lealtad a nuestra bandera, pero sobre todo, juramos ser arquitectos de un futuro donde la justicia, la honestidad y el honor sean los pilares que guíen cada uno de nuestros pasos por la vida.»










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